El tabaco es la principal causa evitable de enfermedad, incapacidad prematura y muerte en los países desarrollados. En Colombia fuma un 19,5 % de la población entre los 18 y 65 años y, de ellos, más del 90% lo hace a diario.
Un aspecto preocupante que se observa en todo el país es el descenso en la edad de inicio. El mayor porcentaje de adolescentes de nuestro país probó fumar por primera vez entre los 12 y 13 años (44,5%), mientras que un 21,6% lo hizo a los 11 años o menos. Se estima que el 15% del gasto en salud corresponde a enfermedades relacionadas con el tabaquismo activo y pasivo.
Es el momento de dejar de fumar. Para ello, para conseguir una abstinencia absoluta del tabaco, se debe establecer un plan individual con un Día D para dejar de fumar y la preparación de estrategias que ayuden a afrontar las dificultades que aparezcan.
Tus sentidos del gusto y el olfato, atrofiados por la llegada al aparato respiratorio de las sustancias nocivas del tabaco, volverán a ponerse en marcha para que degustes tus sabores favoritos y puedas reconocer el olor de las personas a las que quieres.
Tendrás una piel brillante a los escasos días de dejar la exposición al humo del tabaco.
Tu boca y dientes lucirán mejor, con mayor higiene, mejorando esa sonrisa que mereces que te acompañe en la vida.
Tolerarás mejor el ejercicio, serás más ágil y te sentirás más libre para moverte por el mundo.
El reto personal que te planteas al decidir abandonar el tabaco te hará más fuerte y feliz, y el éxito del abandono alimentará tu autoestima al dejar de ser prisionero de esta droga.
Darás ejemplo. Conoces los efectos del tabaquismo y no los quieres para tus hijos, hermanos y amigos.
Tus bolsillos te lo agradecerán. El tabaco supone diariamente un gasto importante que podrás disfrutar en otras actividades y complementos que aporten salud a tu futuro.
Crearás ambientes más limpios y saludables, libres de humo, para disfrutar de tu tiempo con los más pequeños y más mayores.
Evitarás el desarrollo de enfermedades que empeoran tu calidad de vida y por las que tendrías que tomar pastillas a diario.
Tu tiempo es importante, perderlo en un cigarrillo no es una buena idea. Podrás dedicar esos minutos a otras tantas cosas con las que te sentirás más satisfecho.
Fija un día de comienzo. La intención de dejar el hábito no basta, hay que plasmarla en el calendario.
Comunica la decisión a todos. Comprometerse públicamente es muy importante, y no solo con la familia y los amigos. Díselo a mucha gente. Las personas que no te caen bien son las que más te insitarán a cumplir con el compromiso.
Saca de tu vida todo el tabaco. Tira los cigarrillos que tengas en casa y aléjate de los lugares y las relaciones asociados a su consumo.
Busca un método de apoyo. La nicotina crea adicción bioquímica y no tiene sentido luchar contra ella sin ayuda. Consulta a un profesional que podrá recomendarte parches, chicles o medicamentos. Combate las ganas de fumar con agua, respiraciones y deporte, y evita, al menos los primeros días, situaciones de riesgo como el café o las comidas copiosas.
Aprende de los fallos anteriores. Revisa con detalle por qué fracasaron los intentos previos y anticipa cuáles son tus puntos débiles.
Haz una lista de sensaciones. Enumera qué cosas te aportaban los cigarrillos y busca formas de seguir disfrutando de ellas. Por ejemplo, reducir el estrés se puede lograr sin recurrir a una sustancia que es probable que te acabe matando. Algunas de las molestias más comunes que acompañan a la abstinencia son:
· Depresión leve
· Dificultad para dormir
· Irritabilidad, frustración o enojo
· Ansiedad, nerviosismo o inquietud
· Dificultad para pensar con claridad
Las cosas, por su nombre. Habla de todo lo relacionado con el consumo con lenguaje claro: el tabaquismo es una adicción; la nicotina, una droga; y el hábito, un asesino. Pasa de ser exfumador a no fumador, aunque algunos te tachen de intolerante.
Prémiate: te lo mereces. Ten preparada una serie de refuerzos positivos para cada hito que logres: diez días sin fumar, un mes, medio año...
Más ejercicio y menos alcohol. Dejarlo es una revolución bioquímica. Al poco tiempo empezarás a notar sensaciones saludables, el signo de que estás en el buen camino. Recuerda que las ganas de fumar se quitan dejando de fumar, cada cigarrillo que enciendes perpetúa una serie de mecanismos cerebrales que son la base de la dependencia a la nicotina.
Un plan ante posibles recaídas. Abstente por completo y alégrate si consigues abandonarlo a la primera. Pero prevé formas de seguir con el programa de abstinencia en caso de que haya un tropiezo.
Abandona el tabaco: es lo mejor que puedes hacer por tu salud ahora mismo. Y, si lo necesitas, existen profesionales especializados que te ayudarán a mantener la motivación en tu decisión de elegir una vida más saludable y a no pasar momentos de ansiedad y tristeza derivados del típico mono.
Fuente: todo-mail.com